El reciente incidente de ciberseguridad sufrido por Endesa no es solo una noticia más sobre un hackeo a una gran corporación.
Cuando el ciberataque deja de ser “un problema de IT”
Es un ejemplo claro de riesgo operativo real, de esos que impactan directamente en la continuidad del negocio, la confianza del cliente y la estabilidad de los procesos internos.
En 2026, los ciberataques ya no se miden solo en datos robados, sino en:
- Horas de operación comprometidas
- Procesos críticos bloqueados
- Decisiones estratégicas tomadas a ciegas
- Costes ocultos que aparecen meses después
Este caso nos obliga a hacernos una pregunta incómoda:
¿Cuántas empresas creen que tienen control… cuando en realidad solo tienen suerte?
¿Qué es el riesgo operativo en ciberseguridad (y por qué importa más que nunca)?
El riesgo operativo no tiene que ver únicamente con firewalls o antivirus.
Tiene que ver con qué pasa cuando algo falla.
En un contexto de ciberseguridad, hablamos de riesgo operativo cuando:
- Un ataque interrumpe procesos clave
- Los equipos no saben cómo reaccionar
- Las decisiones se toman tarde o sin información fiable
- El negocio entra en “modo supervivencia”
En empresas grandes como Endesa, esto puede afectar a:
- Atención al cliente
- Sistemas de facturación
- Operaciones internas
- Relación con proveedores
- Imagen pública y reputación
Y en pymes o startups, el impacto suele ser aún más grave: no hay colchón, no hay plan B y no hay margen de error.
El problema real no es el hackeo, es la dependencia invisible
Uno de los grandes aprendizajes de este tipo de incidentes es este:
La mayoría de las empresas no son vulnerables por falta de tecnología,
sino por dependencia mal gestionada.
Dependencia de:
- Un único proveedor
- Un único sistema crítico
- Infraestructura sin redundancias
- Conocimiento concentrado en pocas personas
- Procesos no documentados
Cuando ese es el escenario, un solo fallo escala rápido a crisis operativa.
Ciberseguridad ≠ tranquilidad operativa
Muchas organizaciones creen que están protegidas porque:
- Cumplen normativa
- Tienen herramientas de seguridad
- Pasaron una auditoría
Pero la pregunta clave nunca es “¿cumples?” La pregunta correcta es:
¿Qué pasa mañana si este sistema cae, se bloquea o se compromete?
Ahí es donde el enfoque de riesgo operativo marca la diferencia:
- Planes de contingencia reales (no PDFs olvidados)
- Arquitecturas pensadas para fallar sin colapsar
- Capacidad de respuesta rápida y coordinada
- Visión estratégica, no solo técnica
Lo que el caso Endesa debería enseñar a cualquier empresa en 2026
Este tipo de incidentes dejan lecciones claras para cualquier organización, independientemente de su tamaño:
1. La prevención ya no es suficiente
Tarde o temprano algo pasará.
La clave está en qué tan preparado estás cuando pase.
2. La continuidad del negocio es una decisión estratégica
No es un tema técnico.
Es una decisión de dirección.
3. El riesgo operativo no se delega
Puedes externalizar servicios,
pero la responsabilidad nunca se externaliza.
4. La tecnología debería desaparecer del radar
Si tienes que pensar constantemente en si todo va a funcionar,
algo está mal diseñado.
De la incertidumbre a la estrategia: el enfoque correcto
Los ataques seguirán ocurriendo.
La diferencia estará entre las empresas que:
- Apagan fuegos
- O convierten la incertidumbre en ventaja competitiva
Gestionar el riesgo operativo en ciberseguridad implica:
- Anticiparse
- Diseñar con visión de futuro
- Ejecutar sin parches
- Eliminar problemas antes de que escalen
Porque cuando la tecnología funciona bien, no se nota.
Y cuando no funciona, se nota demasiado tarde.
Conclusión: el verdadero coste de un ciberataque
El mayor daño de un hackeo como el de Endesa no es el titular.
Es todo lo que ocurre después:
- Pérdida de confianza
- Tensión interna
- Decisiones reactivas
- Costes que no aparecen en el balance inmediato
En 2026, la ciberseguridad ya no va de proteger sistemas, va de proteger el negocio.
Y eso empieza por tomarse el riesgo operativo en serio.